sábado, 7 de septiembre de 2013

“EL KIRCHNERISMO SE VA A LA MIERDA, COMPAÑEROS”

MILAGRO SALA

MILAGRO SALA

Con estas palabras cerró su intervención Milagro Sala, el miércoles 28, después de la liberación de los compañeros detenidos al cabo de la brutal represión del gobierno. A pesar de que, enseguida, un comunicado limitó la condena a Fellner y Jenefes, la declaración describe el entuerto en que se encuentra el kirchnerismo en Jujuy.
Milagro Sala había llamado a votar a la lista del Frente para la Victoria a diputados nacionales, para “acompañar a Cristina”. En octubre, para las elecciones a la Legislatura de la provincia, Sala presentará su propia boleta y su candidatura a diputada.
Milagro volvió a embestir contra Gerardo Morales (UCR), que le ha iniciado una causa en la Justicia. Esta vez lo acusó de querer derrocar a Fellner, en alianza con el vice, Jenefes (vicegobernador) (Prensa Jujuy, 1º/9). Es puro humo, porque el K Fellner y el radical Morales marchan de acuerdo.
Pero la puteada de Milagro a los K es algo más que un exabrupto o una concesión a los manifestantes estatales reprimidos: su ausencia personal en la campaña electoral nacional, ha inclinado a una interesante parte de sus seguidores a votar por el Frente de Izquierda. En la base de la Tupac Amaru fermenta el descontento.

El “modelo Sala”

El emporio económico de Milagro Sala se basa en un sistema de seudo-cooperativas, que funcionan con trabajo precarizado. Los trabajadores sólo cobran una fracción del salario de convenio y carecen de estabilidad laboral. Tampoco tienen derecho a sindicalizarse y se encuentran sometidos a una disciplina carcelaria.
Sala recibe jugosos recursos del Estado, alrededor de 14 millones de pesos mensuales. La continuidad de este régimen está en duda, a partir de la crisis fiscal nacional y provincial. La Tupac Amaru es una agencia del Estado. Mal puede, por lo tanto, asumir una postura consecuente por las reivindicaciones de los estatales. Ni qué hablar de los reclamos obreros de los grandes ingenios o de la construcción en relación al salario o a la precarización.
El Frente de Izquierda reclama que el Estado garantice un salario de acuerdo al convenio correspondiente a la actividad, y la sindicalización y la libertad de organización.
El Frente de Izquierda ha obtenido una gran votación en las concentraciones obreras de Palpalá, Ledesma y San Pedro. También en la capital y en los enclaves populares donde talla la Tupac: mucho de los trabajadores de sus cooperativas también nos han votado. Después de diez años, el asistencialismo y la cooptación estatal como camino de salida para las aspiraciones de los obreros jujeños han mostrado sus límites insuperables. Las elecciones a la Legislatura constituyen un gran desafío para nosotros, debido a que la Tupac Amaru presenta lista propia, que encabeza Milagro Sala.

 Iñaki Aldasoro


Con estas palabras cerró su intervención Milagro Sala, el miércoles 28, después de la liberación de los compañeros detenidos al cabo de la brutal represión del gobierno. A pesar de que, enseguida, un comunicado limitó la condena a Fellner y Jenefes, la declaración describe el entuerto en que se encuentra el kirchnerismo en Jujuy.
Milagro Sala había llamado a votar a la lista del Frente para la Victoria a diputados nacionales, para “acompañar a Cristina”. En octubre, para las elecciones a la Legislatura de la provincia, Sala presentará su propia boleta y su candidatura a diputada.
Milagro volvió a embestir contra Gerardo Morales (UCR), que le ha iniciado una causa en la Justicia. Esta vez lo acusó de querer derrocar a Fellner, en alianza con el vice, Jenefes (vicegobernador) (Prensa Jujuy, 1º/9). Es puro humo, porque el K Fellner y el radical Morales marchan de acuerdo.
Pero la puteada de Milagro a los K es algo más que un exabrupto o una concesión a los manifestantes estatales reprimidos: su ausencia personal en la campaña electoral nacional, ha inclinado a una interesante parte de sus seguidores a votar por el Frente de Izquierda. En la base de la Tupac Amaru fermenta el descontento.
El “modelo Sala”
El emporio económico de Milagro Sala se basa en un sistema de seudo-cooperativas, que funcionan con trabajo precarizado. Los trabajadores sólo cobran una fracción del salario de convenio y carecen de estabilidad laboral. Tampoco tienen derecho a sindicalizarse y se encuentran sometidos a una disciplina carcelaria.
Sala recibe jugosos recursos del Estado, alrededor de 14 millones de pesos mensuales. La continuidad de este régimen está en duda, a partir de la crisis fiscal nacional y provincial. La Tupac Amaru es una agencia del Estado. Mal puede, por lo tanto, asumir una postura consecuente por las reivindicaciones de los estatales. Ni qué hablar de los reclamos obreros de los grandes ingenios o de la construcción en relación al salario o a la precarización.
El Frente de Izquierda reclama que el Estado garantice un salario de acuerdo al convenio correspondiente a la actividad, y la sindicalización y la libertad de organización.
El Frente de Izquierda ha obtenido una gran votación en las concentraciones obreras de Palpalá, Ledesma y San Pedro. También en la capital y en los enclaves populares donde talla la Tupac: mucho de los trabajadores de sus cooperativas también nos han votado. Después de diez años, el asistencialismo y la cooptación estatal como camino de salida para las aspiraciones de los obreros jujeños han mostrado sus límites insuperables. Las elecciones a la Legislatura constituyen un gran desafío para nosotros, debido a que la Tupac Amaru presenta lista propia, que encabeza Milagro Sala.

 Iñaki Aldasoro

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