martes, 30 de noviembre de 2010

El PTS en el Roca

Una historia de liquidacionismo, intriga y provocación

Ante la campaña continua del PTS, no sólo de atreverse a contestar con más mentiras sobre su lamentable participación política -antes y después de los hechos de Barracas- y atreverse además a colgarse de la foto de Mariano, es necesario aclarar de manera incesante la verdad.

El 21 de julio de 2010 se consiguió llevar adelante un plan de lucha de los trabajadores del Roca, los tercerizados y los despedidos tanto tercerizados como los de planta -Ugofe. Este plan de lucha consistió en un corte de las vías del ferrocarril roca a la altura de la estación Avellaneda. El Partido Obrero lleva una larga experiencia de lucha contra los despidos en el ferrocarril, poniendo en la práctica el método propio de la clase obrera: el piquete. Es por ello que siempre defendió el corte de vías como valiosa herramienta para pelear por las reincorporaciones.

El 21 de julio se concretó este plan de lucha con corte de vías, a pesar del PTS, que dirigía el conflicto, pero que en las asambleas preparativas del plan de lucha no pudo derrotar la propuesta impulsada por el PO de cortar las vías. El PTS se opuso permanentemente al corte, proponiendo como siempre actividades alternativas para no cortar: hacer peñas, convencer a la prensa, campañas de esclarecimiento a la población, etc. El corte fue el triunfo de una orientación política acertada, acorde a la circunstancia de la lucha que se pretendía dar. El PTS fue al corte, a pesar de que se opuso sistemáticamente, para operar desde dentro del corte para levantarlo. Propuso levantarlo de entrada, tomando la presencia de la infantería como excusa, tratando de generar miedo sobre una posible represión, a lo que los trabajadores no les dieron pelota. A la tarde del 21 de julio se fue la comisión negociadora armada por ellos para ir al Ministerio de Transporte. De esa comisión no se permitió participar al abogado de Causa Ferroviaria -Mendieta. El argumento del PTS fue que alcanzaba con los abogados del PTS.

La comisión negociadora, apenas llegó al Ministerio de Transporte, llamó a los trabajadores y los mandó a levantar el corte, así nomás. Decían que el gobierno les exigió que se levantara el corte, sino no los atendían. En lugar de utilizar la medida contra la apretada del gobierno -y apretarlos nosotros a ellos- recularon de inmediato ante la primera orden del gobierno, porque la idea del PTS era opuesta al corte de entrada. En las vías, el PTS empezó a pedir que levanten el corte así nos reciben. El PO combatió esta política, denunciando la maniobra capituladota del PTS. El PO defendió la medida e indicó a los trabajadores que si se levantaba el corte, fracasaba la medida. El PTS sacó a los empujones a los trabajadores de las vías y sobre las vías sólo quedó el PO.

A los minutos llamó la comisión negociadora -con los abogados del PTS- y dijo que el gobierno pidió que dejen pasar un tren en señal de buena disposición. Fue ahí cuando el PO comenzó a denunciar que si se dejaba pasar un tren, la medida ya estaba terminada y que se iban a ir con las manos vacías.

El PTS, quien dirigía, convenció con todo tipo de maniobras a los trabajadores para dejar pasar un tren. Luego vino la orden del gobierno para que dejen pasar un tren cada 15 minutos en señal de mostrar más buena disposición -orden que el PTS exigió cumplir. Así empezaron a pasar todos los trenes normalmente y se terminó la jornada sin nada.

Como la comisión en la jornada del 21 de julio no consiguió nada, en la asamblea se le hicieron todo tipos de reproches por el error al PTS. Para defenderse, dijeron que por lo menos había salido una reunión con Antonio Luna y que lo veían creíble. Tuvieron por lo menos dos reuniones con Luna, siempre volvieron con las manos vacías. Es así que en la asamblea se votó el ingreso del abogado de Causa Ferroviaria -Mendieta- a la comisión negociadora.

En la siguiente reunión con Luna se logró imponer un acta -por primera vez- donde se asignó un cronograma de trabajo, algunas reivindicaciones -cese a las persecuciones- y algunos compromisos -equiparación salarial. El Ministerio empezó a manejar el conflicto, porque veía que el corte de vías se alejaba. Fijó una serie de audiencias en el Ministerio de Trabajo, donde se iba a discutir caso por caso cada despido. El PO intervino en este proceso para explicar que éste era el escenario equivocado, porque es el que el gobierno impuso para discutir los despidos. Puesto que, sin la presión de un plan de lucha, el gobierno y las patronales dilatarían en el tiempo las acciones y todo terminaría en la nada. Se produjeron más de 20 audiencias, sólo se consiguieron 13 reincorporaciones -once en Herzo, una en Mapra y una en Comfer.

El PTS defendió, sin empacho, todo el tiempo este escenario y prosiguió despreciando el plan de lucha en las vías. El gobierno consiguió su objetivo y logró que el movimiento se vaya desgranando. Varios trabajadores dijeron (textual) "yo no sigo, esto es una porquería, ya no tengo plata, cuando se decidan a cortar las vías, avísenme para volver".

Los trabajadores despedidos que quedaron en pie se vieron abandonados y se acercaron al PO para preguntar si estábamos de acuerdo con discutir un plan de lucha para pelear en serio por las reincorporaciones. Es así que se inició un programa de convocatorias y asambleas en Lanús -en el local del PO- para discutir cómo se impulsaba nuevamente un corte de vías. Luego de varias asambleas, se votó realizar un corte de vías el 20 de octubre para reclamar la reincorporación de los despedidos, la equiparación salarial de los tercerizados y el pase a planta permanente de todos los tercerizados del Roca.

La última asamblea se realizó el lunes 18 de octubre en Lanús, donde se terminó de ajustar la organización de la medida con los trabajadores y las demás organizaciones que apoyaban la acción -MTR, CI, PRML, PO. Al final de la asamblea, apareció Flavio Bustillo, del PTS, e intervino diciendo que: el PTS estaba en contra del corte, que era un método agotado, que no era seria esa asamblea de Lanús porque serias eran las asambleas de ATE-Lomas; que los trabajadores estaban siendo arrastrados de las narices por el PO, que era un error político porque en lugar de eso había que lanzar una campaña de esclarecimiento y conseguir el apoyo de los trabajadores ferroviarios en actividad, el apoyo del público, la simpatía de los medios. Para ello, proponía que había que esperar más tiempo y hacer una medida -que no sería un corte- pero había que prepararla con más reuniones, encuentros, peñas, petitorios, etc. Bustillo repartió un volante de La Bordó del PTS, donde decía todo esto. Los trabajadores se encargaron de contestar que los errores de la dirección del PTS nos hicieron perder el tiempo, que levantaron el corte de vías de 21 de julio y ese fue el comienzo de una derrota que nos dejó a todos en la calle. Que los ofendía diciendo que esa asamblea no era seria, porque ellos estaban peleando por su trabajo y la comida para su familia. Que decir que la asamblea de ATE era seria era una mentira, porque ahí se votaron cosas que el PTS se encarga de no cumplir, como ser las actividades en el hall de Constitución. Que nos es cierto que el PO los arrastre de las narices, porque era al revés: los trabajadores fueron a buscar al PO para que los apoye y el partido aceptó. Que los trabajadores quieren recuperar su puesto de trabajo y para ello están decididos a cortar las vías, que los que apoyen el corte bienvenidos sean y que el que no está de acuerdo tiene la puerta para irse -Bustillo no se fue.

El 20 de octubre se concentraron los trabajadores y las organizaciones políticas en el local del PO en Avellaneda. El PTS apareció con cuatro integrantes, se inició una reunión definitiva para la organización. Mientras tanto, el PTS fue echado por algunos ferroviarios que reclamaban que si no querían el corte entonces qué hacían ahí. No se fueron, pero sólo había cuatro de ellos, confirmando su oposición como organización al corte. A las siete cuadras de donde comenzó la movilización, la patota atacó a la columna con piedras, palos, botellas. Se armó la seguridad de la marcha para defender a los compañeros, empezó a reprimir la Federal con balas de goma sobre nosotros. El PTS salió corriendo cuando voló la primera piedra. Una hora antes del ataque a tiros de la patota de la burocracia sindical, el PTS ya se había ido -a la velocidad del rayo- y no apareció más, se perdieron entre los matorrales.

Fue una actitud cobarde, nada solidaria. Los trabajadores consideraron que abandonaron a los compañeros en el peor momento. Sin embargo, el PTS, en vez de hacer una autocrítica y aclarar esa acción, montó todo tipo de maniobras desde el mismo día de la muerte de Mariano. Al otro día fue al Ministerio a pedir su derecho a entrar en la reunión con Ciavarino, y a pesar de que se los dejó subir, siguió maniobrando. Con una política de ultimátum, pretendió a toda costa meterse en la dirección de un conflicto que había perdido. Ante cada paso de la comisión negociadora, planteaba que había errores. Que si no eran los 1.500 tercerizados efectivizados en el acto, lo demás no servía -desertando de la lucha por los despedidos. Por otro lado, la posición del PO y de Causa Ferroviaria fue prolija y seria: planteó al gobierno un cronograma con pautas establecidas y precisas de cómo se tenían que hacer las reincorporaciones, la equiparación salarial y el pase a planta de todos los tercerizados del Roca, con fecha límite y con nombre y apellido de cada trabajador. Esto fue presentado en la asamblea de ATE Lomas (que se había vuelto a juntar luego de los hechos de Barracas), donde se votó la propuesta con ovaciones y eso fue lo que se presentó. El PTS siguió con su política de ultimátum -todos a planta ya o nada-, pero como esta modalidad no logró prender en los despedidos (por obvias razones), se alió a un sector de la burocracia de Moyano y Pedraza, que intervenían en la asamblea de ATE de forma encubierta, para echar del conflicto al PO y Causa Ferroviaria. La expulsión del abogado del PO (quien dio la lucha en la misma trinchera con Mariano el 20 de octubre) obligó a una ruptura de esa asamblea con el Plenario de Tercerizados de Lanús, los que se tuvieron que retirar ofendidos.

Hoy, con los trabajadores despedidos reincorporados y con el cronograma de plazos para efectivizar el pase a planta, se puede observar el acierto de la propuesta-acta de Causa Ferroviaria, dado que son los pasos que fue dando el gobierno para completar el proceso. El PTS, sin embargo, se había opuesto a esa propuesta (con el ultimátum), pero luego de que el gobierno concretó lo que decía el acta, salió a festejarlo como un triunfo y salió corriendo a exigir al gobierno la firma de un acta donde se especifique que están conformes con lo actuado por el gobierno, dejando prueba de un buen entendimiento con el gobierno. Pero la firma de esa acta fue otro caro error, porque en ella se cierra la posibilidad a otros despedidos que no pudieron ingresar en este proceso de reincorporaciones.

Ahora, el PTS está en un callejón sin salida por su política liquidacionista, oportunista, facciosa, sectaria e intrigante. Decenas de veces vimos a Mariano despotricar contra los errores que el PTS por su política. El 21 de julio de 2010, en el corte de Avellaneda, Mariano le gritó en la cara al PTS que su postura maniobrera entregaba la lucha de los ferroviarios. La provocación montada por el PTS el 19 de noviembre para destruir la movilización por Mariano en Constitución sugiere que no han aprendido y quiere seguir con su política desafortunada.

Es indispensable denunciar y aclarar esto hacia todas las organizaciones de lucha, las que ya se están solidarizando y repudiando las acciones del PTS.

Todos los militantes del PTS deben sacar conclusiones.