miércoles, 18 de febrero de 2015

ENTREVISTA A CARLOS "PERRO" SANTILLÁN: "EL FRENTE DE IZQUIERDA PUEDE SER UN MOVIMIENTO HISTÓRICO DE LA IZQUIERDA ARGENTINA"



Carlos "Perro" Santillán, histórico dirigente jujeño, anunció su apoyo al Frente de Izquierda. En esta entrevista se refiere a esa decisión y a los distintos problemas, políticos y sindicales, de los trabajadores argentinos.

 -La muerte de Nisman ha abierto otra crisis política, ¿cómo lo ves?
 -Yo también pienso esto de Nisman. Algunos dicen que "le han tirado un muerto", otros responden "juegos de servicios, juegos internacionales"... la verdad que uno no está en esas cosas. Pero lo que podemos decir es que ahí se manifiesta la crisis política que tienen y la falencia del régimen en lo que hace al manejo de los servicios de inteligencia, que no viene de ahora sino que de la época de la dictadura, que se han ido como asimilando, o han ido dejando que se recreen permanentemente y lleguen a ser un poder paralelo.
 Yo creo que es, manifiestamente, el fin del ciclo del régimen en sí, de los partidos tradicionales, que todos han pasado por la Casa de Gobierno y que todos han permitido el crecimiento, digamos, de este poder terrible, inmoral y, además de eso, maquiavélico que tienen los servicios de inteligencia en la Argentina.

 -Algunas posibilidades de liderazgo, como Solanas, se han desvanecido, ¿cómo ves este proceso?
 -Muchas veces hay que seguir montado en el caballo y no bajarse y pisar la mierda. A mí me han dicho alguna vez que hay que hacer lo contrario, "tenés que bajarte del caballo y pisar la mierda". Es preferible no bajarse del caballo.
 Realmente vemos con pena que esta gente que parecía estar jugando otro partido, llegue a situaciones como ésta, a no importarle la alianza que tengan que hacer por querer trepar a cargos electorales.

 -El Frente de Izquierda resume su estrategia en un planteo: un gobierno de los trabajadores.

 -Nosotros ya hemos dicho en carta pública que este espacio ha ido ganando sectores populares, ganando a todos aquellos que han vislumbrado este momento histórico, donde las clases dominantes no tienen ya respuesta para las clases populares. A partir de ahí creo que este espacio está resolviendo muy bien algunas situaciones que los trabajadores plantean, en la lucha permanente, saliendo a la calle y denunciando. Así han encontrado un espacio político valedero para poder referenciarse y creo que es una obligación de toda la izquierda argentina, expresarnos... seguir llamando a todos los sectores que se saben y sienten de izquierda, y que han venido luchando desde hace mucho tiempo para la construcción de poder y tratar de disputar en algún momento el poder del Estado.
 Creo que éste es el momento de apuntalar sin ningún tipo de egoísmo, sin ningún tipo de condiciones previas que nos lleven a la discusión estéril, sino aportar con los mejores hombres que se tengan, con los mejores pensamientos que se tengan, a construir un movimiento que puede ser histórico en la Argentina, un movimiento que represente los intereses de los trabajadores y las clases populares.

 -¿Qué balance, qué mensaje le darías a esa franja de la población que todavía le pone algunas fichas, aún con críticas, al gobierno K?

 -Creo que cada vez son menos. Yo he visto compañeros que han estado en el tiempo de Néstor Kirchner viendo este proceso que ellos llamaban "latinoamericano", donde parecía ser que se gestaba una cuestión nueva, y tratando de desconocer el doble discurso de Kirchner desde un principio y posteriormente de Cristina. Tratando de justificar, en algunos casos, lo injustificable para avalar las posiciones del kirchnerismo. Tratando de ver en los actos testimoniales del kirchnerismo una ilusión nacional y popular. O decir que volvíamos al peronismo y todo lo demás. Creo que se han ido acabando esas justificaciones y se ha ido desnudando la crisis dentro del mismo justicialismo, se ha ido desnudando la entrega...
 Hablamos de la entrega de las joyas de la abuela... toda la cordillera de Los Andes a mineras que en todas partes ponen la bandera extranjera, de la Barrick Gold y otras. Han ido haciéndose dueños de la cordillera de Los Andes. Nos hablaron de la soberanía sobre las Malvinas, pero lo de "nacional y popular" ha sido un mal chiste para todos los que han creído y que han tratado de defender este gobierno. Quedaron las cosas claras con la entrega a Chevron de Vaca Muerta. Esta, como otras situaciones, ha llevado a la desilusión de miles de jóvenes que sentían que éste era un cambio nacional y popular. Esos son los que ahora están volviendo a buscar espacios que en serio vayan a profundizar la revolución en la Argentina. Otros sólo están cooptados y con sueldo, ésos van a seguir con los K.

 -Vamos a una etapa de ajuste capitalista, ¿cómo ves la relación entre la lucha sindical y el problema político en esta etapa?
 -Nosotros tenemos en nuestro sindicato toda una discusión sobre este tema, creo que el sindicalismo nos hace llegar a un techo, sólo tenemos que discutir lo que el gobierno pretende de los sindicatos del sistema y no romper ese techo. Entonces, lamentablemente, hoy en la Argentina podemos decir que muchísimas agrupaciones sindicales le están hacen este juego al gobierno, el de ser una parte más de la discusión estéril y testimonial. Yo lo que creo es que los sindicatos realmente le tienen que servir al trabajador, no solamente desde las reivindicaciones sino para que el trabajador sepa también que él puede ser artífice de su propio destino político.
 Así que, creemos nosotros, debemos darnos cuenta de que tenemos que romper esa cuestión... El gobierno dice no, el sindicalista debe hablar de sindicalismo y no meterse en política... el que está trabajando en una organización social que se dedique a lo social, mientras ellos deciden sobre todos nosotros; entonces, la verdad es que ha llegado la hora de que empecemos a dirigirnos nosotros, para conseguir un poquito, un poquito más de alivio en lo económico y lo social.

-Ustedes han expresado la voluntad de contribuir al desarrollo, a la ampliación del Frente de Izquierda. Te confirmo que el próximo 24 podemos avanzar en este debate con Altamira aquí en Jujuy.
 -Muy bueno, me parece muy bien recibirlo al compañero Altamira y, por supuesto, estar en la mesa de debate.
 Y sí, nosotros, desde nuestro espacio, desde Pueblo Unido, con los compañeros como los de la Dignidad, movimiento Tupac Katari, el Seom y muchísimas fuerzas; Justicia y Libertad de La Plata... bueno, si me pongo a mencionar me voy a olvidar de un montón. Hemos discutido esto y hemos ido a ponernos al servicio de este espacio y a contribuir en este momento político a esto, que puede ser, como decía hace rato, un movimiento histórico de la izquierda en la Argentina; que en serio vaya a disputar el poder para las grandes mayorías y no quedarnos con las corporaciones que siempre nos han ganado, y las clases dominantes haciendo su juego junto a los terratenientes, junto a los explotadores dueños de fábricas y todo lo demás. Saber que podemos tratar de que los trabajadores tengan al fin un espacio donde referenciarse.

UN #8M Y UN #24M CONTRA EL ESTADO DE ESPÍAS Y REPRESORES



La superposición de múltiples contradicciones (económicas, judiciales, internacionales) le otorga a la crisis desencadenada por la denuncia y la posterior muerte del fiscal Nisman un carácter potencialmente explosivo. Es un campo minado para la campaña electoral. La convocatoria a una movilización callejera por parte de fiscale y jueces es una manifestación de quiebra en el aparato estatal. Anuncia un reforzamiento de la ofensiva que tiene en la mira el enriquecimiento ilícito de la familia presidencial, incluido el lavado de dinero. Los periodistas interpelan a los entrevistados acerca de un acortamiento del mandato de CFK.

 Crisis de Estado
 La marcha del #18F es singular: los encargados de proveer justicia salen a la calle a exigir la provisión de justicia al Estado al que representan. Entre los pliegues de fiscales y jueces se movilizan políticos que formaron parte hasta hace poco del gobierno, como Massa o Alberto Fernández, o conspiradores profesionales como Mauricio Macri, que inscribió como jefe de la Metropolitana a un encubridor del atentado a la Amia y organizó un servicio de espionaje paralelo. Unos y otros son responsables del proceso político que culminó con una guerra entre servicios y la muerte de un fiscal a cargo del tema más explosivo del país.
 Para estos disidentes, o sea ex oficialistas, los K han montado un trabajo de recolonización de todos los servicios de espionaje del país bajo la batuta del jefe del ejército, César Milani. O sea que estamos en presencia de una crisis militar. Argentina se encuentra ante enfrentamientos que superan la capacidad de contención de un proceso electoral.
 La cuestión de la ley de inteligencia está ligada a esta crisis. El trámite exprés para su aprobación es inevitable, casi fatal, pues apunta a consagrar la primacía de Milani sobre todos los servicios del Estado. Horacio Verbitsky sugiere que el debate del proyecto tome su tiempo y hasta que pueda servir de puente con la oposición. Es una cortina de humo. El CELS no demoró en aplaudir la designación del militar del Operativo Independencia, para rectificarse con circunspección cuando se revelaron las fechorías del beneficiado.
 El trámite exprés es funcional a la creación de un hecho consumado que no resistiría un debate con especialistas. Se ha señalado, con razón, que el principal perjudicado por todo este asunto es el departamento de investigaciones del Ministerio de Seguridad, lo que implica que la 'hipótesis' de la lucha contra el narcotráfico pasará al Ejército. Este enroque significa, ni más ni menos, la militarización de las barriadas, como ocurre ya en México y Brasil, que es la línea fundamental del Pentágono norteamericano. El ex presidente Clinton se acaba de 'disculpar' ante el mexicano Peña Nieto por haber provocado la crisis descomunal por la que atraviesa ese país, a partir de la estrategia bastarda que impuso a fines de los '90. La Gendarmería y el Ejército ya han comenzado su labor en los barrios con el cuento de la acción humanitaria.
 "Vamos por más"
 La "marcha del silencio" no opera en el vacío. Está acompañada de la clara intención de dinamizar las causas contra la corrupción oficial. Bonadío ha largado nuevas iniciativas. El denunció haber sido amenazado, tiene en sus manos la causa de Hotesur y se transformó en uno de los principales convocantes la marcha. Las apelaciones lograron sacar al subrogante K de la Justicia electoral bonaerense y hasta Clarín logró un fallo que manda la ley de medios al diablo -aunque ha servido para un generoso reparto en beneficio de operadores K. La fronda judicial logró voltear también a los subrogantes que digitó la procuradora general. Ahora tiene que nombrar al reemplazante de Nisman bajo la mirada conspirativa de jueces, fiscales y la Daia.
 Macri, Massa, los radicales, Binner, Cobos se han sumado al #18F; no tienen capacidad para convocar por ellos mismos. Pero la dirección electoral de la movilización es hacia los candidatos que se ponen a la derecha del gobierno.
 El aparato pejotista de gobernadores e intendentes se ha quedado del lado del gobierno. Es muy tarde para abandonar el barco, salvo que salten todos los diques. Muchos K, sin embargo, sugirieron que el oficialismo se sume a la marcha "destituyente" (como Pampuro, Verbitsky y Brienza). Desde afuera, nadie quiere mover el piso: ocurre que no solamente progresan las negociaciones entre Estados Unidos con Irán en materia nuclear, sino también sobre el conjunto del Medio Oriente y Palestina. Se acaba de informar en forma oficial que los yanquis comparten información militar con Bashar al-Assad. Un eje Irán-espacio bolivariano ha quedado sepultado por la crisis venezolana y por las negociaciones de Obama con Raúl Castro. Los yanquis quieren que CFK se vaya por la puerta de adelante; los ajustes de cuentas quedarían para después. Ya tienen bastante con la perspectiva de una salida de Grecia del euro y con el retroceso militar y político que enfrentan en Ucrania. La salida ‘más barata’ para el imperialismo es que se vote en octubre.
 Iniciativa
La crítica de izquierda a la movilización derechista, como factor de clarificación, debe servir para arrebatarle la iniciativa. El próximo 8 de marzo, día internacional de la Mujer trabajadora, debe servir para ocupar las calles con reivindicaciones políticas; lo mismo más tarde, el 24 de Marzo, aniversario del golpe genocida. Esas reivindicaciones son la apertura de los archivos (no sólo sobre Amia, sino sobre ladesaparición de Jorge Julio López, los asesinatos del 19 y 20 de diciembre de 2001, de Kosteki y Santillán; la desaparición de personas y otros numerosos delitos contra el pueblo) y la destitución de Milani. El desmantelamiento de los aparatos de espionaje y represión no debe ser confundido con una posibilidad reformista del Estado actual, sino como una reivindicación por el gobierno de los trabajadores.
Jorge Altamira