miércoles, 11 de noviembre de 2015

JUJUY, LUEGO DE LAS ELECCIONES

Los 23 puntos que separaron a Gerardo Morales de la coalición de Eduardo Fellner y Milagro Sala marcan la derrota kirchnerista por mayor diferencia en el país. El Frente para la Victoria local aspiraba a ganar algunos puntos con su boleta pegada a la de Scioli. El resultado fue el inverso y lo hundió a Scioli, que había ganado las Paso con una cómoda ventaja (42 a 20%) y en la general cayó por debajo de Massa (41 a 37%).
                           
El FpV perdió en Ledesma, San Pedro y Palpalá, bastiones históricos del peronismo, y nuevamente en San Salvador. En Perico, donde se mantuvo el intendente del FpV, hay fuertes sospechas de fraude.

Realineamientos políticos

Luego de esta durísima derrota está en discusión una reorganización del PJ. El vicegobernador Carlos Haquim, viejo dirigente justicialista, declaró que Fellner y compañía deberían renunciar a la dirección del partido o directamente intervenirlo. Hace unos meses, un congreso del peronismo provincial había votado la extensión del mandato de la cúpula que lo dirige desde hace más de una década.

La Tupac Amaru de Milagro Sala apenas pudo superar el piso y colocó dos diputados en la Legislatura, fundamentalmente por el voto del interior donde el manejo punteril es aún más fuerte que en la capital. Aquí, la Tupac sacó 10.000 votos y el FIT 16.000, lo que supone una caída estrepitosa para esta corriente. En los días posteriores a los comicios, varios dirigentes medios de la organización convocaron asambleas en las que acusaron a sus bases de "traidoras". Prepararon así el terreno de una asamblea general donde la propia Sala puso a disposición su renuncia, un montaje que utiliza cada vez que su organización sufre una crisis de envergadura.

Gerardo Morales ya ha anunciado un pedido de rendición de cuentas sobre el manejo de fondos de las cooperativas. Si bien la mayoría de las partidas son aportes directos del presupuesto nacional, el caudillo radical no se va a privar de jugar sus cartas desde el Ejecutivo provincial. No sería extraño un acuerdo que la condicione a Sala a cambio de un apoyo al gobierno. Es lo que ya ocurre en la municipalidad de San Salvador, gobernada desde hace una década por el radicalismo.

Agotados los festejos por la elección histórica, la UCR deberá hacerse cargo de las promesas realizadas a diferentes sectores de la burguesía provincial e incluso a sectores del movimiento obrero, como la comisión directiva del sindicato azucarero de Ledesma. Es el caso del aumento en el recorte de bioetanol en las naftas para beneficiar a los ingenios, y la creación de zonas francas libres de impuestos para fomentar el comercio en la Puna y Perico. En ambos casos, chocará con otros lobbyes capitalistas. En el caso del bioetanol, las provincias azucareras enfrentan la producción de bioetanol de maíz y el recorte de los subsidios que sostienen la producción hidrocarburífera.

El Frente de Izquierda

Casi todos los sindicatos han tomado partido por una variante capitalista en estas elecciones. Dentro del histórico Frente de Gremios Estatales, los sindicatos de Cedems (docentes de media) y ATSA se han manifestado a favor el FpV, incluso intentaron meter candidatos en la lista. El Seom, el otro sindicato de envergadura del Frente, no tomó una posición pública. La intersindical de los trabajadores (ATE, Adep -docentes de primaria-, Sijempro, etc.) jugaron abiertamente a favor de las candidaturas de la alianza FpV-Tupac Amaru, sufriendo un golpe muy fuerte en sus aspiraciones.
El Soeail (Ledesma), tabacaleros, un sector del sindicato La Esperanza (azúcar) y sindicatos menores, han manifestado el apoyo a Morales y Massa sobre la base de las promesas de campaña, como abaratar los fletes.

El Frente de Izquierda viene de hacer una gran elección, superando los guarismos de 2013: 22.000 votos contra 24.100 obtenidos en 2015. En San Salvador, nos instalamos como la tercera fuerza provincial. Sin embargo, al igual que en 2013, no pudimos consagrar diputados provinciales por el piso electoral proscriptivo del 5% del padrón. El "Perro" Santillán se presentó en estas elecciones, obteniendo un 2% a gobernador. Si se suma esa votación a la que obtuvo el FIT, sin embargo, hubiéramos superado el piso para el reparto de cargos y alcanzado al menos dos legisladores provinciales. El veto del PTS a un acuerdo con el "Perro" Santillán, y la posterior presentación independiente de éste, privaron al FIT de esa posibilidad. El Partido Obrero realizó un claro planteo sobre este punto (ver Prensa Obrera N° 1.373: "Integremos a la corriente del ‘Perro’ Santillán al Frente de Izquierda”, 23/7/15).

Allí, le reclamamos al PTS “abandonar la autoproclamación y el faccionalismo, y a convocar al ‘Perro’ Santillán y a los compañeros  de Pueblo Unido a un frente común”, y al “Perro” Santillán “a unir esfuerzos para producir una lista del FIT con participación de Pueblo Unido”, en vez de presentar su lista por cuerda separtada.

El Partido Obrero ha resuelto impulsar una serie de plenarios abiertos con el fin de discutir este balance político y establecer un plan de organización en función de las tareas planteadas por los resultados electorales.

 Iñaki Aldasoro