jueves, 28 de enero de 2016

JUJUY: MORALES, GARROTE Y LA ZANAHORIA

El gobierno provincial pretende cooptar al movimiento de Sala por la política de la zanahoria y el garrote.

En la última sesión extraordinaria de la Legislatura ha votado otorgar a todos los trabajadores de las cooperativas inscriptas en el estado la obra social de la provincia, el ISJ.

Mientras tanto, el gobierno amedrenta a las organizaciones sociales para que se retiren de la plaza y rompan con la Túpac Amaru para pasar a empadronarse directamente con el Estado (y el gobierno de Morales).El gobernador ha incorporado a sus filas a elementos del riñón de la propia Sala, como el caso de Emilio Cayo y José Bejarano, de la ODIJ, con gravísimas denuncias, del mismo tenor de las que caen sobre Milagro Sala. Es decir, el gobierno no pretende terminar con los actos de corrupción, con los desvíos de recursos o la patota, sino reproducir, esta vez con otro patrón, el sistema clientelar protagonizado por personajes que han pasado de ser desocupados a empresarios exitosos y millonarios, unos de boliches nocturnos y el otro de empresas de viaje y transporte, como es el caso de Cayo y Bejarano. Ambos tienen frondosos historiales de denuncias, Bejarano va a juicio por amenaza con arma de fuego a trabajadores del SEOM.

Cabe recordar que Emilio Cayo también está imputado por “instigación al tumulto” pero corre otra suerte, ya que se lo pudo ver acompañando al gobernador en visita a las obras que tienen las cooperativas de la ODIJ en Alto Comedero.

La disputa por el control de la calle

La disputa se trató de llevar a las calles con un cierto fracaso de ambos lados: La movilización organizada por la Túpac Amaru (en realidad dijeron que fue una indicación desde Santa Cruz) que prometía 500 cortes en Argentina, no superó la treintena, en un par de provincias. En Jujuy se realizaron 6 cortes y una marcha alrededor de la plaza, donde si tenemos en cuenta el desarrollo y la extensión de la agrupación aparecen las debilidades del propio bloque. Por el lado del gobierno, se han convocado marchas ´autoconvocadas´ a su favor, una el miércoles y otra el sábado, que no superaron el centenar de personas, desnudando una falencia histórica del radicalismo, que es su capacidad de movilización.

Mientras el gobierno se pasea por los medios con denuncias por enriquecimiento ilícito y desvíos de fondos por parte de Sala, todavía no ha aportado nada en concreto al expediente que la tiene detenida únicamente por instigación al tumulto y al delito. 

Es en este marco que desde el Partido Obrero planteamos el repudio a su detención y el desprocesamiento por instigación y tumulto, causa que la tiene hoy detenida. Como también planteamos el desprocesamiento de los 5.000 luchadores, derogación de la ley antiterrorista y de cualquier legislación que afecte el derecho de protesta, como la famosa “ley de paritarias” de Jujuy que obliga a prestar servicios básicos casi a toda la administración pública, impidiéndoles hacer huelga.


Iñaki Aldasoro


TUPAC AMARU: ¿ESTADO PARALELO U ORGANIZACIÓN PARA-ESTATAL?

Morales y Macri, pero también Massa (que cogobierna con Morales la provincia), presentan a la cruzada contra Sala como un símbolo de la nueva época, en donde pondrían fin a la corruptela y el clientelismo de los K. Dicen además, que quieren restituir el control estatal frente a la Túpac, que se habría convertido en un “Estado paralelo”.
 La verdad es que la cooptación de la Tupac luego de 2001 y los jujeñazos, fue la forma particular que tuvo que darse la burguesía para regimentar a las organizaciones populares luego de que se quebrara el viejo aparato de punteros del PJ. Así fue que se convirtió en una suerte de gerenciadora sobre la base de un manejo discrecional de millones y millones de pesos sin control, lo que la convirtió en un “Estado dentro de un Estado”.
 A través de ella, el Estado nacional tercerizó la obra pública y otras funciones del Estado con trabajadores cobrando la mitad del convenio Uocra.
 El vasto alcance de la “red” fue garantizado por el gobierno nacional kirchnerista manejando la caja con manu militari y violando las propias disposiciones de la normativa de las cooperativas de viviendas. El mecanismo fue la entrega de los fondos directamente a Sala, cuando deben ir a cada cooperativa. Ante diversas presentaciones judiciales, la maniobra se sofisticó. Los cheques eran enviados a las cooperativas, pero con la condición de ser endosados a la caja central que distribuía los fondos. Por otro lado, los importes de materiales y gestión iban directamente a la caja central, lo que alimentó la enorme red de corrupción punteril de Sala.

Un proceso similar se dio en el gobierno de la capital ejercido por la UCR de Morales desde hace ocho años. Desde ese lugar han realizado convenios con las agrupaciones que responden a Sala, sin los controles de rigor, generando competencia desleal con los municipales de la planta permanente que fueron viendo cómo se vaciaba la capacidad del municipio para realizar obra pública por sí mismo a partir de estos convenios negreros con la “Red de Organizaciones”.
 La organización de Sala entró en conflicto en estos años con un ala de la burguesía jujeña que fue desplazada de los contratos del Estado y esto fue motivo de diversas crisis y choques.
 Cuando Morales habla de restituir el Estado, está hablando de recuperar esa cuota del presupuesto para la patria contratista y de rearmar una red de punteros (como ya lo está haciendo con el 99% del viejo elenco excepto Sala), pero mucho más atomizada, sin la capacidad de lobby de la red de la Tupac para disputar el presupuesto de la obra pública.

El derrotero de la Tupac

Morales avanza ahora sobre la Túpac, combinando represión con la cooptación de buena parte de los dirigentes de sus cooperativas y de parlamentarios de su partido.
 El 14 de enero, en una conferencia, unas 15 organizaciones sociales y cooperativas anunciaron el retiro del acampe y la puesta a disposición del gobierno para seguir trabajando en las cooperativas bajo las nuevas disposiciones.
 Pero el golpe más fuerte lo recibió el 29 de diciembre, cuando se retiró del acampe la Organización de Desocupados Independientes de Jujuy (Odij), una de las organizaciones sociales más grandes de la Red de Milagro Sala.
 Sala fue candidata del FpV. Sin embargo, Fellner y compañía le han soltado la mano, solo ha recibido hasta ahora el apoyo de La Cámpora.



UN ARIETE CONTRA LA ORGANIZACIÓN POPULAR INDEPENDIENTE

A raíz de la detención de Sala,  se ha producido un intenso debate sobre su rol político. La caracterización de que su accionar debilitó al Estado es complemente interesada, ya que su organización fue un instrumento para estatizar al movimiento popular de la provincia.

La Tupac Amaru ha terminado cumpliendo un rol regimentador de la protesta social, una suerte de servicio paraestatal para mantener el orden.

Durante el último período de la “década ganada”, particularmente bajo el gobierno de CFK, la Túpac ha mantenido una política de no cortar las rutas, por lo menos las nacionales.

Son reiteradas las veces que se han producido ataques de la Túpac Amaru hacia otras organizaciones sociales y de trabajadores. En la mayoría de los casos fue actuando en defensa del gobierno nacional o provincial, más que una disputa por “ganar la calle” o por alguna reivindicación.
Cabe recordar que el PO fue impedido de participar de la marcha del apagón en Ledesma en 2006 por Milagro y su grupo porque éramos críticos del gobierno de Kirchner y de la dirección de la CTA. Cuando estaba por comenzar la marcha se acercó Milagro con un grupo de personas, rompió pancartas y volantes, amenazó y golpeó compañeros (PO Nº 957). Un año antes su organización había agredido a la CCC y el MST.

En 2010, la Tupac Amaru agredió a trabajadores temporarios del surco, que luchaban por sus reivindicaciones.

Cuando se produjeron decenas de asentamientos en Jujuy, producto de la crisis que había resultado de la represión policial de la toma de tierras del “Triángulo” (2011), en Ledesma, la Tupac fue una fuerza de choque que se encargó de “levantar” varios asentamientos, siendo funcional a la política del gobierno que trataba de controlar la situación con el plan “un lote para cada familia”.

En 2012 se produjo la toma de tierras en Humahuaca por parte de la Agrupación Titi Guerra, perteneciente a la Red de organizaciones Sociales dirigida por Milagro Sala, donde fue asesinado de un balazo “Pato” Condori, habitante de la zona.

Con las organizaciones del “Perro” Santillán tuvo varias acciones similares, en algunos casos siendo cohorte de las fuerzas represivas, como fue en la lucha de 2009. La última de importancia fue en 2013 cuando la lista de Santillán recuperó el gremio y los dirigentes de la Tupac amenazaron con armas de fuego a la lista ganadora. También reprimió en 2015 a los trabajadores municipales que se movilizaron al concejo deliberante con el Seom por el pase a planta y categorización.

En conclusión, la Túpac Amaru fue parte de la “tercerización” de la represión en la provincia.




MILAGRO SALAS

En la última reunión por el 24 de Marzo propusimos que el Encuentro Memoria Verdad y Justicia convocara cuanto antes a una movilización a la Casa de la provincia de Jujuy para reclamar la liberación de Milagro Sala. Sin embargo, entre las organizaciones presentes no hubo quórum para lanzar una convocatoria independiente.

La mayor parte de los partidos de izquierda le sacaron el cuerpo a la propuesta. Varios de ellos -PTS, MAS, MST, Cuba-MTR- habían participado el día anterior de la convocatoria K a Plaza de Mayo. Lejos de tratarse de una acción de frente único en defensa de las libertades democráticas, aquel acto exaltó la figura de Sala. Figurones del gobierno de CFK -como Agustín Rossi, ministro de Defensa durante la gestión Milani- fueron sus voceros políticos, junto con Guillermo Moreno, el patotero del Indec.

El rol de Sala y la Túpac Amaru en Jujuy ha sido el de forzar, mediante patotas y recursos económicos públicos, la estatización de buena parte del movimiento popular de la provincia, subordinándolo al gobierno kirchnerista. El repudio a la detención no puede confundirse ni por un momento con una reivindicación de su política. Nuestra propuesta de una marcha independiente permitía enfrentar la represión sin confundir banderas ni estrategias. El rechazo de la izquierda a esta movilización, luego de haber ido a Plaza de Mayo con La Cámpora y compañia, la convierte en furgón de cola del kirchnerismo.